El momento llegó y tú estás listo: tienes los personajes, la situación, sabes qué es lo que quiere cada uno y tienes una idea muy clara de quién se saldrá con la suya. Quizá hasta cuentas con un listado donde anotaste lo que deseas que ocurra en las escenas de tu historia, una por una. Pero llegado el momento de la lectura, algo falla: las situaciones se encadenan como tú querías, de A a B a C, pero ninguna te resulta especial, se funden unas con otras y no imaginas a un lector contándole a un amigo en una fiesta «Oye, esto me recuerda a algo que una vez leí en un comic»… ¿Cómo puedes asegurarte de que tus escenas sean memorables? ¡No te pierdas estas claves si quieres averiguarlo!
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).
INTRODUCE UN ELEMENTO POR TODOS CONOCIDO

Las personas viven sus vidas sumergidas en el océano de lo cotidiano. Todo aquello que les es familiar les recuerda a su vez a otra cosa: la parada del autobús al autobús, el autobús al trabajo de oficina, las oficinas a los problemas con computadoras. Si tu escena incluye un elemento que los lectores pueden reconocer, ni siquiera deberán tomarse el trabajo de recordarlo: ya lo traían consigo, en sus cerebros. No importa si tu historia transcurre en Marte o en un bosque mágico, siempre puedes encontrar algo que haga que los lectores se sientan en casa. Hasta puede ser una frase, una actitud o una opinión de un personaje. ¿A que tanto en el Bosque Encantado, como en la Base Marciana 324, dos vecinos que se encuentran por casualidad comienzan su conversacion por comentar el clima? Cuanto más haya por reconocer, menos habrá por aprender, y los lectores retendrán lo ocurrido en la escena con mayor facilidad.
INTRODUCE UN ELEMENTO SINGULAR O JAMÁS VISTO
Las cosas que recordamos son las que nos trajeron algún tipo de emoción. Puede ser positiva, negativa, o incluso neutral. (Piénsalo: ¿cuándo fue la vez que más te aburriste en tu vida? En serio, piénsalo. ¿Ya lo recordaste? Pues ahí lo tienes: un recuerdo asociado a una emoción neutral). Si quieres que tus escenas sean imposibles de olvidar, y temes que no alcance con apostar a lo familiar y reconocible, lo mejor que puedes hacer es compensar con la estrategia opuesta. Introduce en tu escena algo extraño, inesperado o incluso ilógico, algo que resalte de lo cotidiano o familiar (que ya deberias haber construido, ¿o no leíste el punto anterior?). Quizá el bigote del tendero es cano, pero en uno solo de sus lados. Quizá el sheriff del poblado acostumbra retirar la insignia de su pecho y morderla de forma nerviosa, sobre todo cuando está pensando. Tal vez las adolescentes que disfrutan de una malteada se sorprenden porque una de ellas ordenó patatas fritas y recibió aros de cebolla. El punto es que cualquier elemento fuera de lo predecible, incluso si no es importante para la historia, mantendrá la escena fresca y despertará al lector de su complaciencia. «Esta típica escena no es como las tantas otras que ya he visto», se quedará pensando, y con razón.

NO ESCRIBAS TODAS LAS ESCENAS QUE SE TE OCURRAN
¿Tu escena no es memorable? Pues mala suerte, entonces. No la escribas. Descártala. Echa el bollo de papel al cesto, o envía esos bits a una papelera de reciclaje. ¿Cuántas escenas crees que necesitas para tu historia, realmente? Seguro son menos de las que te imaginas. Una de las mejores maneras de asegurarte de que las escenas de tu historia sean memorables es la eliminación de redundancias. Comienza, entonces, por remover escenas similares a aquellas que sí o sí quieres que el lector recuerde. Ninguna escena es olvidable o recordable en sí misma, aunque así lo parezca; todas forman parte del entramado de tu historia. Asegúrate de que cada escena se gana su lugar en ella.
FUSIONA VARIAS ESCENAS EN UNA

Lo mejor que puede hacer una escena, si quiere ser recordada, es realizar varias tareas a la vez. El momento en que el héroe decide salir a la aventura puede ser, a la vez, la primera vez que observamos el mundo afuera de su hogar. La vulnerabilidad emocional del villano, hasta ese momento insospechada, puede aparecer en la misma escena en la que lanza su ultimátum a la sociedad. Quizá el cartero que baja de su bicicleta y nos trae esa pieza de información tan importante es a la vez el personaje que convence al protagonista de superar su fobia a los perros, porque a los carteros siempre les ladran. Los lectores te agradecerán que valores su tiempo, al no demorarte con varias escenas para lo que podrías contar en una. Y agradecerán que recompenses su atención, dándoles una buena cantidad de información mientras te leen.
Consulta estas claves cada vez que te quieras asegurar de la importancia de una de tus escenas. Con ellas de tu lado, no sólo conseguirás escenas memorables, ¡sino una historia memorable también!