Para qué

Cuando me abrí este blog lo llamé Asociaciones lícitas. No es un muy buen nombre, seguramente. Muches me han dicho que parece que dijera “asociaciones ilícitas”. Lo que tiene a favor es que muestra que siempre tuve muy claro que lo que tengo para compartir es heterogéneo. Quería validar mis asociaciones, no tener que justificar pasar de un tema a otro. Un día escribir un cuento, otro un artículo, otro grabar un video. Hablar de historieta, de cine y series, de comedia. Temía que quien me viniera a leer buscara algo más coherente; poner ese título fue una manera de pedir permiso. Ahora los años pasaron, el sitio tiene mi nombre y siempre me digo que lo voy a usar para guardar en un solo lugar todo lo que hago. ¿Es un avance dejar atrás el miedo de ser incomprendido, para pasar a tener miedo de no dejar un rastro?

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