
Corregir. Es el acto de repasar una historia en la que ya estuviste pensando mucho, que has escrito al menos una vez, que no has dibujado todavía. Pero cuando lo afrontas, ¿en qué espacio mental necesitas encontrarte? ¿Cuál es la correcta actitud? ¿Debes eliminar todo lo que está mal, buscarlo punto por punto como un Terminator a sus futuras víctimas; se trata entonces de un acto de limpieza? ¿Debes, en cambio, identificar todo lo bueno, todo aquello que creas que funciona, y potenciarlo? ¿Se trata quizá, no tanto de una limpieza sino de un ordenamiento, en el cual cambiarás elementos de lugar hasta encontrar la combinación perfecta? Al fin y al cabo, dicen que escribir es reescribir… Elijas lo que elijas, el primer paso será el mismo, y el más importante. Estás a punto de leer, por ti mismo, tu propia historia. Si quieres saber cuáles son los más comunes pitfalls que deberías evitar, sigue leyendo.
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).
Detener la lectura para realizar modificaciones
Es muy tentador: mientras estás leyendo tu historia olvidas que lo que estás haciendo es leer, y, como es tuya, te crees que estás escribiendo. Entonces detectas, por ejemplo, que has incluido demasiadas acciones en una sola viñeta: correspondería descomponerla en dos. O que el diálogo de aquel personaje es demasiado largo y latoso. Dudas que pueda entrar en un único cuadro… Y es ahí cuando cometes este pecado. Dices, no será nada, sólo recortaré un poco de allí y de aquí, y quedará un globo de diálogo más acotado y terso. Quizá. Buena suerte. Lo que ocurre es que, mientras lo estás haciendo, notas que algunas de estas ideas, de estas palabras, no están realmente tan mal… Tal vez, si el texto es demasiado largo para una sola viñeta, lo mejor sería dividirlo en dos viñetas. Entonces te preguntas qué puedes poner en la imagen de una viñeta más… y aquí has terminado de caer en la tentación, porque ya estás, de nuevo, inventando material nuevo, creando. Oye, no me malinterpretes, que crear es genial, ¿eh? Pero hay muchas viñetas más que te esperan, unas páginas más allá, para ser corregidas como parte de este primer borrador, y tú en cambio te estás demorando en general material nuevo alrededor de esta. Pues no. Lo que debes hacer, siempre, es leer tu guion, tomando notas si así lo deseas (ey, de hecho es una buena idea ir tomando notas, lo veremos en el punto siguiente), como si no tuvieras ahora la capacidad de modificarlo, como si fuera el guion de otro. Si un amigo te diera a leer su guion, quiero pensar que no te detendrías a agregarle escenas o quitárselas. Mantén la disciplina y lee tu historia completa, de principio a fin, tal como está. Una vez que termines, respira hondo, felicítate por haber logrado releer sin reescribir… y leélo todo de nuevo, desde el principio otra vez. Verás cómo descubres muchas cosas sobre tu historia que no hubieras visto si te hubieras detenido a tocar cosas a cada rato. Será la famosa visión de big picture.
No tomar notas a medida que avanzas
Es posible que estés entrando en algún tipo de locura, y no precisamente el tipo de locura que te hace acercarte a los cómics o el manga. Si crees que puedes retener todas tus impresiones en tu mente, a medida que lees un texto, especialmente si se trata de un texto propio… déjame decirte que estás empezando a perder tu contacto con la realidad. ¡Siempre toma notas! ¡Siempre! Al fin y al cabo, a ti te interesa escribir, ¿verdad? Te interesa crear tus propias historias, para las historietas. Familiarízate, entonces, con tu palabra escrita, hazte amigo de ella. Es hacerte amigo de ti mismo. Toma notas en otra hoja, mientras lees lo que escribiste, detallando cada impresión y pensamiento. Ocúpate de ser preciso: puedes no ser prolijo, puedes no ser minucioso, pero debes ser preciso al momento de consignar a qué se refiere cada nota. Debes dejarlo muy en claro: aquella escena, aquella página, aquel globo. Toma notas como si te estuviera por atacar un caso de amnesia agudo, y esas notas fueran lo único que te permitirá conectarte con lo que tú pensabas acerca de lo que escribiste. Porque cuando la vida venga por ti (y vendrá por ti, como viene por todos nosotros) y una serie de casualidades hagan que debas dejar tu corrección “por un momento”, para retomarla finalmente recién una semana después, estarás agradecido de tener notas precisas que te eviten tener que volver a leer las mismas secciones de tu texto y formarte las mismas opiniones. ¿Has comprendido? Llévate también un consejo extra, por el mismo precio: ¡también te vendría bien tomar notas de otras historias que lees!

Imaginar que eres siempre la misma persona cuando te lees
Escribe tus historias para las personas a quienes les gustan tus historias. No tiene mucho sentido que escribas para quienes NO les gustan tus historias, ¿verdad? Y sin embargo, más de un guionista frustrado deja sin terminar una historia de ciencia ficción, porque todo el tiempo se imagina lo que diría su padre si la leyera. ¡Pero si al padre le gustan las historias bélicas de la Segunda Guerra Mundial, no la ciencia ficción! Este camino sólo lleva a la amargura, y al fracaso. Lee tu historia como si tú fueras tú mismo (oye, si no me equivoco mucho en mis cálculos tú eres tú mismo, es posible que este sea el consejo más sencillo de los que te he dado — excepto que no, en realidad sé que no lo es; ya lo descubrirás…), como si tú fueras tu mejor amigo de la infancia, como si fueras un lector que ama lo que escribes, como si fueras un editor que está pensando si comprarla o no. Relee tu historia como si fueras diferentes personas, con diferentes expectativas y deseos. Y por qué no, demonios, sólo una vez, leéla también como alguien a quien no le gustan tus historias, encarna por unos momentos a tu padre apasionado por el género bélico. Lo que importa es que te puedas cambiar esos sombreros, que puedas ver esas historias con diferentes ojos. Con suerte, lograrás aceptar que es imposible que tu historia le guste a todo el mundo… y trabajarás, en cambio, para que sea una historia que le guste mucho a quienes, de otra manera, sólo les gustaría un poco. ¡Te deseo que tú también estés en ese grupo! Si no es así, se trata de actualizar no sólo tus gustos como escritor, sino como lector…
Con estos consejos estás mucho mejor preparado: sopla el polvo de aquellas hojas impresas que guardaste un tiempo en un cajón para tomar distancia, prepárate un té, y siéntate a leerte. ¡Se trata de un preestreno exclusivo, una premiere! Serás el primer lector de una futura estrella del guión de historieta… ¡O al menos podrás jugar a ser eso durante un rato!