Lo has pensado muchas veces: el secreto para realizar grandes historietas, es leer grandes historietas. Y tienes razón. Pero, ¿te has puesto a pensar en que es igual de importante el CÓMO las lees? Al fin y al cabo, cuando tú lees una historieta no sólo te estás entreteniendo, sino que estás aprendiendo. Y con cada manera diferente de leer encontrarás nuevas maneras de aprender. ¡Prepárate a desbloquear nuevos niveles de conocimiento!
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).
IDENTIFICA POR QUÉ TE GUSTA LO QUE TE GUSTA

Foto de Daiga Ellaby en Unsplash
Lo primero es, por si no lo sabías, que te acerques a las historietas que más te gusten a ti, no necesariamente a las consideradas las «grandes historietas» por el resto de la sociedad. Aprende a desprenderte de las urgencias, de toda sensación de deber: no le hagas caso a nadie que te diga que «debes» leer tal historia, que «no puedes perderte» tal otra. No temas ser el único que no se ha enterado de la última gran revelación de la narración seriada de moda. Esto no es un deporte ni las noticias, a ti no te preocupa quién se hizo famoso escribiendo qué, o qué novela gráfica está por ser adaptada a una miniserie. Ocúpate con mucho tino de identificar qué es lo que te gusta a ti… y una vez que lo hayas hecho, una vez que estés seguro de que estás leyendo por placer, pregúntate: ¿por qué? ¿Por qué me gusta esto? ¿Qué decisiones tomaron las personas que hicieron esta historia, para lograr que me gustara? Piensa en el guionista, el dibujante, el entintador, los encargados de los colores, y hasta el editor en jefe. ¿Qué decisiones tomaron que fueron las acertadas, que resultaron en que esto a ti te gustara? Y también: ¿en dónde piensas que se equivocaron, o que dio lo mismo, pero que a ti te gustó tanto que no te molestó? Encontrando qué es lo que te gusta cuando lees una historieta, podrás seleccionar qué opciones elegir al momento de realizar una. ¡Estarás tomando las decisiones correctas!
PRESTA ATENCIÓN A CÓMO UNA VIÑETA SE ENCADENA CON LA SIGUIENTE

Una página de historieta es una matriz. Podrías describir la posición de cada viñeta en unas coordenadas X e Y. La posición de cada una, el contenido de cada una, afecta a la percepción de las otras. De hecho, mientras una historieta tenga más de una página, esta matriz es en realidad tridimensional: con la revista cerrada las viñetas descansan todas unas sobre otras, apiladas, tocándose entre sí en uniones que nunca serían realizadas por el hilo de la lectura, esperando. Es mediante el poder de la convención social, y la habilidad de los recursos narrativos, que encontramos el orden para leer una viñeta después de otra, cuando abrimos la revista o el libro. (¿O es que nunca te ha pasado abrir un manga «del revés», descubrir que tenías que leerlo de derecha a izquierda?) Resístete un poco, la próxima vez que lo hagas, y observa CÓMO es que pasas de una viñeta a la siguiente. ¿Estás leyendo un mismo texto, que se continúa de una a la otra? ¿Te lleva la mirada de un personaje? ¿Se repite quizá una estructura, una forma en común que ya viste en páginas anteriores? Quizá hace ya tres páginas que luego de una pequeña viñeta cuadrada sobreviene una gran viñeta rectangular, y tú no te habías dado cuenta. Presta atención también a las otras viñetas, a aquellas que no parecen participar en este momento de la transición de la viñeta de la que saliste a la viñeta a la que estás llegando. ¿Cómo dan soporte a las viñetas que sí estás leyendo? Las viñetas de la tira inferior, ¿cómo están sosteniendo las viñetas que tú sí estás leyendo ahora? Préstales atención, recordando que no las estás leyendo en este momento: ¿cómo están diseñadas, para ser interesantes pero no distraerte, para que puedas esperar a leerlas cuando llegue su turno y no saltarte todas las viñetas intermedias? Siempre vale preguntarte, mientras estás leyendo, «por qué ahora estoy aquí y no allí.» Las respuestas te serán muy valiosas a la hora en que te toque a ti guiar a un lector por la matriz de tus páginas.
OLVIDA TODOS LOS OTROS MEDIOS QUE RODEAN A ÉSTE

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Tú crees que conoces a un personaje, porque lo has visto en la televisión, porque ya has leído otras historietas de ese personaje. Intenta olvidarlas: ¿qué encuentras de ese personaje, de este mundo, en la historieta que tienes frente a ti? ¿En cuánto crees que se apoya en tu conocimiento previo: crees que podrías darle a leer esta historieta a una persona que no conociera el personaje, y ella lo entendería igual? Atiende a lo siguiente, ¿cuánto del personaje o de la historia es recapitulado en esta historia, para ayudar a quienes no saben nada? Y, ¿en qué maneras es el personaje verdaderamente DIFERENTE? Quizá ha cambiado un guionista y un personaje que hasta ahora era cruel resulta en realidad ser sensible, revela un fastuoso mundo interior que hasta ahora no imaginábamos. ¿Debes suponer entonces que el personaje siempre fue así, solo que no se había dicho, o que el nuevo guionista le está cambiando la personalidad para contar nuevas historias? ¿Es posible que esto a veces ocurra con un mismo guionista, sin necesidad de que cambie nadie del equipo? Vuelve a leer episodios anteriores, y analiza: ¿es posible que el guionista, al ver lo que han hecho los dibujantes con sus indicaciones, haya decidido apoyarse en ello para transformar a los personajes, aprovechar mejor las potencialidades de los otros miembros del equipo: el dibujante, el entintador? Pronto descubrirás que un personaje nunca es el mismo, que bajo un mismo nombre y una misma imagen (que a veces constituyen, de hecho, una misma marca) se esconden en verdad multitud de personajes que son propios a cada historia que se cuenta con ellos. Por más que todos se llamen Captain Midnight Gunpowder, en publicación ininterrumpida en cómics, tiras de prensa, radioteatro, seriales y televisión desde 1931.
Te estás asomando, ahora, a uno de los grandes secretos del guion, y de las historietas en general: leer también es escribir. Leer historietas es parte de hacerlas. No hay vuelta atrás, y quizá temas, porque te preguntes si alguna vez podrás volver a leer historietas como antes, como un simple lector. Pero la recompensa es grande: la moraleja es que, si puedes leer historietas, entonces también podrás realizarlas. O al menos estarás casi listo. Mira a tu alrededor y observa un mundo en el que no existen, en realidad, los simples lectores: todos somos historietistas en potencia. ¡A dibujar!