Lo primero que vengo a decirte es: no temas. Si estás leyendo esto, es muy posible que en este momento te encuentres bloqueado. Quieres inventar una historia, o vienes desde hace tiempo inventándola, pero tienes que decidir cómo sigue, para poder realizar un cómic que te haga sentir contento de lo que tienes para decir. Y no puedes seguir, o no sabes cómo, te encuentras con una página en blanco que parece burlarse de ti. De nuevo, ¡no temas! Todos hemos estado allí. Es el famoso bloqueo de escritor. Al menos puedes encontrar consuelo en esto, ¿verdad?: si le han puesto un nombre, significa que le ha pasado a varias personas. No estás solo. Continúa leyendo y descubrirás una nueva herramienta en la que seguramente no habías pensado, que te permitirá superar esta difícil situación o al menos soportar mejor el mal trago.
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).
LA ABSTRACCIÓN

Foto de Pawel Czerwinski en Unsplash
Toda historia, mientras todavía no está terminada, está en algún nivel de abstracción. Una vez que existe, que fue publicada, ya es: ha sido guionada, dibujada, entintada, corregida y muchas veces impresa; ahora es común que se la suba en forma digital a Internet. Pero hasta que no llega a este punto, está en alguna forma de abstracción. Al principio, la historieta existe sólo en tu mente. Y ni siquiera existe del todo. Es sólo una idea. «¿Qué pasaría si…?», te preguntas, y ya te empiezan a dar ganas de escribir, y dibujar, para averiguar «qué pasaría si» y responder tu pregunta: qué pasaría si Dios decidiera terminar con toda la vida en la Tierra con excepción de los grillos, que pasaría si toda tu familia estuviera convencida de que tú eres un robot, qué pasaría si el presidente de los Estados Unidos fuera en secreto el más importante autor de fanfiction sobre tu franquicia preferida. Entonces te pones a escribirla, y si bien se va volviendo más precisa, sigue siendo abstracta. Son todas abstracciones: una anotación de dos frases donde te anotas el «gancho» de la idea (lo que acabo de hacer yo, tres veces), tres páginas de diálogo entre el Presidente y la Primera Dama que esperas incorporar de algún modo a tu historia, una sinopsis detallada y completa, e incluso un guión. Un guión, entero, con todas sus indicaciones por páginas, por viñetas y por globos, no deja de ser una abstracción. Si lo entendiste, entonces lo importante ahora es que entiendas lo siguiente: no todas las abstracciones son iguales. Las abstracciones tienen fases.
LA FASE DE ABSTRACCIÓN

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¿Sabes que las historias van creciendo? Ocupan cada vez más lugar, se van detallando más y más, hasta que en vez de ser una pequeña idea se trata de un guión completo. Para eso escribimos: para poder dejar crecer a las historias por fuera de nuestra mente, para que no nos explote el cerebro con esta inundación de detalles, para que no se nos escapen personajes, diálogos y giros de la trama por los oídos, por nuestras fosas nasales. Para eso escribimos: porque somos como un jardinero, que sabe que cada cierto tiempo hay que cambiar a la planta de maceta, a una mayor, porque ya dejó de ser un brote, y eventualmente deberá ser plantada en el jardín. Las historias, como las plantas y los árboles, necesitan espacio. Por eso llenamos cuadernos, anotadores, pantallas, discos duros, la famosa Nube. Y en este vertiginoso discurrir, ¿qué ocurre con las historias? Que en su abstracción pasan de fase, es decir, pasan de estar expresadas en una idea breve, a ser una sinopsis de media página, a un argumento de varias páginas, a incorporar todos los diálogos, a tener también indicaciones de imágenes, planos, separación en viñetas, y finalmente ser un guión. No importa dónde estés en la escritura de tu historia: mientras la estés escribiendo estarás, inevitablemente, ¿comprendes? en alguno de estos niveles de abstracción. Por lo tanto, no importa en qué situación de la escritura te hayas bloqueado, estás en alguno de los niveles de abstracción. Y esta es la clave que te permitirá desbloquearte.
EL SALTO DE FASE DE ABSTRACCIÓN

Foto de Pawel Czerwinski en Unsplash
O, cómo seguir escribiendo cuando no puedes seguir escribiendo. También podríamos llamarlo: lo importante para no mantenerse bloqueado en la escritura es seguir escribiendo… pero, a que si lo hiciéramos nos tratarías de farsantes, ¿verdad? ¡Qué gran «insight»! ¡Lo importante para no dejar de escribir, es escribir, seguir escribiendo! ¡Qué gran secreto! Pues claro, dicho así parece obvio. Si pudieras seguir escribiendo, no estarías bloqueado, ¿verdad? Pero de lo que se trata ahora es de esto: nadie dice que deberías seguir tratando de escribir aquello mismo en lo que te bloqueaste. La escritura es, a veces, como emprender la toma de un castillo, que se defiende de ti por diferentes frentes. Llega un momento en que dices, demonios, si caigo al foso de los cocodrilos cada vez que intento aproximarme por la torre norte, tal vez tendría que intentar la torre del este la próxima vez. ¿Dónde está mi catapulta? Bien, pues esto es lo mismo. Presta mucha atención, interroga a tu misma escritura, y respóndete: ¿en qué fase de abstracción estabas cuando te bloqueaste? Elige otra fase distinta, pronto, y ponte a escribir algo en la “frecuencia” de ella. Quizá estabas pensando la idea: no tienes ni idea de cómo podrías terminar la historia del presidente que escribe fanfiction. De hecho, ni siquiera sabes cómo sería la mitad de la historia ni cómo empezaría, sólo que a ti te da gracia imaginar a un Comandante en Jefe que se conecta bajo un seudónimo a un foro y responde los comentarios de sus fans. Deja este problema de lado, entonces, y entra a la fase más detallada de abstracción que podrías imaginar… Escribe una escena, no del Presidente con su staff o con su familia, sino una de las escenas de la fanfiction que el presidente escribe. Permítete inventar lo que tú quieras, por un par de páginas. Es muy posible que allí surja algo que te de una idea para destrabar el nivel de abstracción mayor. ¿No alcanza? Pues bien, escribe algo mucho menos abstracto, entonces. Una sinopsis es menos abstracta que una idea. Comienza agregando detalles a lo que ya tienes, porque tienes más espacio: ponle nombre al Presidente, aclara su partido político, decide desde hace cuánto escribe fanfiction y por qué lo mantiene en secreto. Estás técnicamente igual de trabado y en el mismo punto de tu historia: todavía no sabes lo que sucede después, sólo tienes más detalles sobre los elementos que ya tenías. Pero nadie podría decirte que estás en un bloqueo de escritor, ¡porque ya estás escribiendo!
Realiza estos saltos de fase de abstracción cada vez que lo necesites, y verás cómo te sorprendes de ver a tu escritura avanzar. ¡Lo difícil sería que nunca se te ocurriera nada al momento de volver a la fase en la que estabas! Verás cómo los detalles alimentan al todo, y cómo el todo da origen a los detalles.