Has oído mil veces esta cuestión, y también las respuestas más típicas: que las tramas son más importantes en las historias cortas, que los personajes son más importantes en las historias largas, que al fin y al cabo hay historias donde lo único importante es la atmósfera, que la pregunta no tiene sentido porque la trama es lo que hacen los personajes. Bien. Te felicito por tu inteligencia. Pero si quieres tener algo nuevo para decir la próxima vez que se plantee el tema, sigue leyendo.
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).
¿QUÉ ES UN PERSONAJE?

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Muchas veces lo olvidamos: los personajes están determinados por la trama que habitan, y que provocan, pero también son independientes de ella. ¿Y por qué? ¡Pues porque pueden ser parte de otras historias! Secuelas, serializaciones, adaptaciones, expansiones, fanfiction, memes, franquicias. E incluso plagios, copias similares. Los personajes tienen una vida que muchas veces va mucho más allá de sus historias. ¿Cuántas personas conocen a Sherlock Holmes, al Quijote, a Ulises, sin haber leído nunca de primera mano las historias en las que se originaron? E incluso, en esas mismas historias, si prestas atención puedes observar cuánto cambia un personaje al pasar de unas a otras. Un día el autor decide que para esta historia lo mejor es que su personaje tenga conjuntivitis, y ¡zás!, de pronto resulta que nuestro héroe es alérgico al polen. No nos detengamos mucho a pensar que en uno de los primeros capítulos persiguió al villano de turno a campo traviesa, y terminaron rodando ambos, trenzados en pugilística batalla, por encima de amapolas, claveles y gladiolos. Lo primero que puedes tener para decir es esto: un personaje nunca es un único personaje. El personaje cambia en cada una de las historias: vuelve a nacer, pero a la vez muchas veces cuenta con que tú lo recuerdes desde la última vez.
¿ES LO MISMO LA TRAMA QUE LA HISTORIA?

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Bueno, pues, sí y no, ¿verdad? Muchas veces usamos ambas palabras como si se pudieran intercambiar libremente. Lo cierto es que la trama es sólo una parte de la historia. A veces puede parecer la más importante, la que la define. Es lo que tú enumeras a un amigo cuando le dices: «Déjame contarte la historia de cómo me despidieron de mi último trabajo: fue una bendición encubierta, amigo, ya lo creo que sí.» Pero hay más en una historia que sólo los hechos, y el orden en que estos aparecen para quien la está escuchando, lo que sea que le genere ansiedad, el prestar atención, la sorpresa. Una historia también incluye un mundo, un tono, una atmósfera, relaciones con otras historias, y por supuesto los personajes. La trama, pura y dura, se refiere al orden en el que van apareciendo cada uno de estos elementos: y cómo después resulta que algunos tienen relación entre sí, y otros no. Muchas veces lo que parecía poco importante termina siendo central. La trama es, en última instancia, algo que le va sucediendo al lector mientras lee tu historieta, y por eso no es tan justo ponerla en comparación (o en oposición) a los personajes. ¿Por qué nadie se pregunta si es más importante para una historia la trama o el género? ¿O la trama y el worldbuilding?
LAS DECISIONES LO HACEN TODO, PERO TODO LO CONFUNDEN

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En una historia hay un elemento que es esencial, y ese son las decisiones. En todo relato, de hecho (y hago la distinción porque no todo relato es una historia, ¿o acaso no te ha pasado intentar contarle un sueño a un amigo y ver cómo bosteza de aburrimiento?), por lo menos, incluso aunque no haya personajes, existen las decisiones de quien lo está contando, es decir, qué relatar y que no. El problema, a veces, es que las decisiones son elementos tan importantes y tan centrales que cumplen múltiples funciones, que sirven a diferentes aspectos de una historia. ¿Qué otra medida elegirías, si pudieras, para evaluar la verdadera naturaleza de una persona, que no sea las decisiones que toma? ¿Hay algo más revelador, más definitivo, que nos hable mejor de la naturaleza de alguien? Las decisiones son tomadas y quedan luego en el pasado, ese conjunto inamovible de hechos y sucesos que da lugar a la situación, aparentemente flexible, en la que nos hallamos hoy, aquí, en el presente. Cada decisión tomada por un personaje afecta a la trama, inevitablemente, porque es un hecho que dará lugar a otros hechos, que como todos los hechos no se puede revertir. Pero a la vez cada decisión tomada por un personaje revelará su naturaleza, o mejor dicho, le dará forma a la misma: ahora, este personaje es así. Y nosotros como lectores ahora lo conocemos más, no simplemente porque pudimos asomarnos a su alma y ver un poco más cómo era, sino porque lo acabamos de ver transformarse, crecer, delante de nuestros ojos. Es esta quizá la mejor respuesta que puedas dar al antiguo debate: entre los personajes y las tramas, quienes más importan son las decisiones. Ponte como meta en tu vida de lector (que al fin y al cabo es tu vida de escritor, tu vida de realizador de historietas) nunca pasar las decisiones por alto.
¿A ti, qué decisiones te gustaron más, de las que hayas leído en historias últimamente? ¿Qué decisiones, por el contrario, te han dejado un poco más indiferente, te parece que no han hecho a la historia mejor? Ten todo esto muy en cuenta la próxima vez que leas, y mejor aún, la próxima vez que debatas con amigos (o enemigos) acerca de lo que estás leyendo. Presta mucha atención a cómo las decisiones se suceden una a la otra, quiénes las toman, y cómo impactan en las tramas y en los personajes. Antes de lo que te imaginas, estarás decidiendo tú mismo qué es lo que tienes ganas de leer, y lo más importante, qué tienes ganas de escribir y dibujar para realizar tus propias historietas. ¿Qué decisiones tomarán los personajes que vas a crear, a qué problemas los enfrentarás, y cómo será la trama con la que les darás soporte y forma? Sólo tú puedes responderlo, porque sólo tú puedes… decidirlo.