Tres clases de villano que no debes dejar de probar

Villanos. A veces se vuelven los favoritos del público, otras veces amamos odiarlos, y algunas resultan tan malvados, tan revulsivos, que apenas podemos soportar su presencia en las páginas de la historieta que estamos leyendo. Pero llega un momento en que, visto uno, vistos todos, ¿verdad? ¡Error! Cuando llegue el momento de inventar tus propios villanos, porque crees que tu historia los necesita, te vendrá bien recordar este artículo y reflexionar sobre las múltiples y maravillosas maneras que existen de ser un antagonista. Sí, esa es la palabra de «cerebrito» para los villanos. ¡Todavía no comenzamos y ya estás aprendiendo!

(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

EL VILLANO QUE, SI TE PONES A PENSARLO, TIENE RAZÓN

Foto de Yannis Bennakir en Unsplash

Este es un mundo muy injusto y muchas veces lo correcto y lo legal no van del todo de la mano. Es fácil ver esto en cualquier historia donde el héroe golpea a un matón menor para obtener información acerca del gran villano: si un policía hiciera eso en la vida real, se arriesgaría a que le suspendieran el uso de su placa. De la misma manera, muchas veces un héroe se cruzará con un villano que agotó todos los recursos legales para resolver el problema que lo está aquejando. Perdió el juicio contra la empresa que envenena el río de donde beben sus vecinos y familia, los derechos legales de las canciones que escribió quedaron en manos de su ex, no pudo evitar la extinción del animal que estaba estudiando por culpa de su jefe, que entabló un jugoso contrato con empresas productoras de ropa o carne. Sea lo que sea, ahora está determinado en conseguir venganza, o justicia, dando al mundo algo de la forma que le parece que debía tener. Y no siempre le importa quiénes queden perjudicados por el camino. Cruza este villano en el camino de tu héroe y verás cómo tus lectores rápidamente se subdividen en varios campos, incluso debatiendo quién es el verdadero villano. ¡Y querrán seguir leyendo para averiguarlo!

EL VILLANO QUE QUIERE LO MEJOR PARA EL HÉROE

Foto de Alex Sheldon en Unsplash

Hay pocas cosas más dañinas en este mundo que alguien que te quita la libertad porque está convencido de que sabe qué es lo mejor para ti. ¡Sólo intenta que tu héroe no sea un adolescente que quiere ir a un recital sin haber terminado la tarea! Todo el tiempo nos cruzamos con personas bien intencionadas que nos dicen qué es lo mejor para nosotros. Casi siempre, se esconde no muy lejos algún tipo de amenaza. Piensa en la publicidad: lo mejor para ti es que nos des tu dinero y te lleves este desodorante, te dicen, o todos tus amigos te abandonarán por tu mal olor. Piensa en los fanáticos religiosos: no comas tal o cual alimento en el día incorrecto, vístete de cierta manera, y no se te ocurra enamorarte de la persona incorrecta, o te arriesgas a perder tu alma. Piensa en tus padres, que miran con malos ojos que te estés dedicando a esto de los cómics, porque ellos preferirían presumir ante sus amigos que su hijo es abogado o médico. Y así te estás acercando al tercer componente de este tipo de villano, luego de sus buenas intenciones y de la amenaza. Este tercer componente que podríamos llamar el interés propio, o incluso la amenaza en reversa. Por alguna razón, la libertad de tu héroe es una amenaza para este personaje, un cuestionamiento a su estilo de vida, por más que el héroe no conozca al villano y no se haya propuesto enviarle ningún mensaje. No dejes de explorar lo que esto significa para el héroe también, cuando vea que le están pidiendo (o forzando a) que viva su vida de otra manera. ¡Y por su propio bien!

EL VILLANO INDIFERENTE

Foto de Gregory Hayes en Unsplash

La pasión es un buen combustible para la villanía, sí, como también lo es el odio. Pero hay mucho que decir acerca de la indiferencia. Pocas cosas hay más aterradoras, más terribles, que el villano a quien simplemente no le interesan el héroe ni ninguna de sus víctimas, que no reflexiona, cuyo interés está en otra cosa. Es sólo una gran pared gris, con la que no se puede discutir ni negociar. Quizá se trate simplemente de un burócrata. Tal vez, en el otro extremo, es una criatura cósmica que recorre el universo devorando mundos. (Ey, ¿qué tal lo ves como idea para una historia? Un apático burócrata, que no se preocupa de a qué personas inocentes daña por seguir las reglas al pie de la letra -quizá alguien pierde su casa-, pero porque en realidad está de incógnito, es un ser cósmico del espacio que está esperando el momento oportuno para devorar el mundo. Si te gusta la historia llévatela y haz con ella lo que quieras, te la regalamos gratis). Sea lo que sea, hay dos cosas que son ciertas sobre este villano, que nunca debes perder de vista: tiene un objetivo muy claro, y está concentrado en conseguirlo, sin que le importe realmente qué consecuencias pueda tener para otros; y está dotado de un inmenso poder, sobre todo en relación a sus víctimas y los héroes protagonistas (que pueden ser las mismas personas). Realmente, será muy difícil cambiar el discurrir de cómo terminarán las cosas, parecen escritas de antemano. Y lo peor es que, a lo largo de todo este conflicto, el villano en realidad nunca llega a tener nada en contra de los héroes, ni de forma personal ni de otra manera.

No todas las historias requieren de un villano, por supuesto. A veces, los problemas vienen solos, por un volcán que hace erupción ahora cuando la verdad preferiríamos que lo hiciera en otro momento, o un extraño virus que recorre el planeta Tierra y nos obliga a resistir quedándonos dentro de nuestras casas. A veces el mal no tiene rostro, y a veces la oposición no es el mal. Pero cuando sí lo sea, cuando al problema que enfrentan nuestros héroes se le puede poner nombre y apellido, es importante que recordemos que no todos los villanos son el mismo tipo de villano. ¡Prueba agregar un villano que no te imaginabas a tu historia! ¿Qué tienes que perder?

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