Últimamente, las páginas de tus cómics no tienen el entusiasmo que imaginabas en ellas cuando las planeabas. Algo ocurre entre el momento en que la acción se desarrolla en tu cabeza, y el momento en que la plasmas en el papel. Puedes reconocerlo cuando te lees a ti mismo. Los personajes se acercan unos a otros, comienzan un conflicto, eventualmente el escenario se ve involucrado también… finalmente el conflicto termina, y alguien ganó el enfrentamiento. Puede que se trate de una pelea a golpes, o con armas de mano, o disparándose… Quizá se trata de una persecución… El hecho es que cuando termina, tú lo lees y no puedes dejar de sentir que algo está faltando. Es como si no hubiera ocurrido nada. En cambio, muchas veces cuando lees cómics de otras personas, sientes verdadera admiración por las escenas de acción. Te puedes pasar un rato leyéndolas varias veces, y no te aburren. Te cuesta entender por qué te resultan tan fascinantes, si simplemente es un momento en que la historia se detiene… Toda escena de acción se podría resumir en «X pelea con Y, gana X, la historia continúa», ¿no? Pero si es así… ¿por qué encuentras experiencias tan diferentes cuando escribes escenas de acción y cuando las lees? ¿Qué está pasando? ¿Cuál es el secreto? Sigue leyendo si quieres conocer algunas de las claves (¡y son solo algunas!, puede haber muchas más) para realizar escenas de acción atrapantes, interesantes, inolvidables, y lo más importante: necesarias.
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

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GANAR UNA BATALLA Y PERDER LA GUERRA
Tienes definido quién saldrá victorioso en tu escena, ¿verdad? (Espero que sí, porque eso es lo primero). Es clave, entonces, que no pongas a la misma persona a ganar el enfrentamiento desde el principio. Al fin y al cabo, si el vencedor estuviera tan claro no habría conflicto, ¿verdad? No temas, entonces, hacer que el que vaya a vencer pierda algunos intercambios. Nadie pensará menos de tu héroe si recibe algunos golpes, o si comete algún error, siempre y cuando termine siendo el que supere el enfrentamiento. Lo que debes tener muy claro es que una pelea no es un evento único, sino que está compuesto de varios momentos. Son cadenas de oportunidades en las cuales a un personaje le puede ir bien o mal, en cada una de ellas. Asegúrate de aprovecharlo, y que no estén siempre ganando y perdiendo las mismas personas.
DEDICA MUCHAS VIÑETAS CORTAS, NO POCAS LARGAS
Es muy común que cedamos a la tentación y nos pongamos a realizar grandes viñetas espectaculares. Pocas cosas son tan impactantes como un personaje recibiendo un puñetazo y «levantando vuelo», ¿verdad? Pero a veces, lo mejor que puedes hacer por tu lector, en vez de intentar maravillarlo, es ofrecerle claridad, y dejarlo que se maraville solo. Es esencial que procures tener tú mismo una idea muy clara de cómo se desarrollará el enfrentamiento, y no sólo de cómo lo vas a contar. Como si pudieras verlo en tres dimensiones y desde arriba, debes poder imaginar todo lo que ocurrirá en la escena y en el orden correcto. Sólo después elegirás qué partes mostrar, desde dónde, qué partes saltearte o darlas por entendidas. Y cuando lo hagas, elegirás las viñetas precisas, aquellas que permiten entender qué es lo que está ocurriendo. Si lo que está ocurriendo es interesante, no necesitarás más para convencer al lector de la importancia de lo que ocurre. No olvides nunca mostrar las decisiones, o lo que es lo mismo, mostrar los momentos de duda: la intención es parte de la acción, y es muy importante que veamos a los personajes en los momentos en los que se les ocurren las ideas que les permitirán ganar (o perder) la batalla en la que se encuentran.
HAZ INTERVENIR AL ESCENARIO

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Si estás pensando una secuencia de acción que podría transcurrir en cualquier lugar, ¡has desaprovechado una oportunidad! No sé si alguna vez has estado en una pelea, pero hay pocas cosas que vuelvan tan pertinente el entorno para la propia percepción. El instinto de supervivencia hace que nada sea una mera escenografía: todo elemento que nos rodea es evaluado por la mente para ver si puede ser utilizado a favor. Y muchas veces también en contra: el miedo se multiplica a la par de la audacia. Una persona, en ese momento, está pensando en por dónde se podría caer, qué se le podría venir encima, cuáles son las ventajas que podría obtener su enemigo. Del mismo modo busca toda ventaja que podría obtener sobre él. Haz honor a esta necesidad, y ocúpate de proveer a tus personajes con un terreno interesante, rico en posibilidades. Y en reveses: tomando en cuenta lo dicho en el primer punto, presta atención a cómo, con algunas pequeñas modificaciones al terreno que tenías en mente, puedes propiciar esos momentos en los que la suerte cambia y de repente quien tenía la ventaja ahora corre con la desventaja. Tal vez el destino de la pelea cuerpo a cuerpo en medio del desierto quede decidido por quién es el primero en notar, bajo la arena, la osamenta de un pobre camello que murió de sed, años antes… y utilizar los huesos correspondientes para asestar un decisivo golpe.
RECUERDA CUÁL ES LA LECCIÓN APRENDIDA

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Una escena de acción es una pequeña historia, y toda historia tiene un mensaje. ¿Qué quieres decir con esta escena de acción? Asegúrate de dejarlo en claro. Quizás quieres resaltar la inteligencia de un héroe, o su perseverancia, o la crueldad de un villano. Quizás quieras dejar algo en claro respecto de cómo funciona el mundo en el que transcurre tu historia, y el lugar de las personas (y los objetos) en él. Pocas oportunidades hay de dejar una idea en claro, de persuadir a un lector, como el desarrollo de un conflicto: y esto es lo que ocurre en una escena de acción. Ocúpate de que no sean solamente las personas quienes se enfrentan en una pelea, sino algunas de las ideas que ellas representan. (Casi siempre, en una pelea tendrás, al menos, el enfrentamiento entre un estilo más visceral y otro más desapasionado de encarar un conflicto. ¡Quien resulte vencedor nos dice mucho de lo que opinas tú!)
Ya estás listo para afrontar tus páginas de otra manera. ¡Prepárate a dibujar! Esta vez, los personajes que se enfrenten parecerán salir de la hoja mientras se atacan. ¡Los lectores querrán ponerse a cubierto!