Te ha pasado más de una vez: un amigo conoce a alguien que a ti te gustaría conocer, o quizá eres tú quien conoce a alguien y tu amigo quien te pregunta acerca del mismo. La situación puede ser muy delicada, especialmente si se trata de un vínculo que puede dar lugar a una relación laboral, o a una colaboración en busca de exposición o prestigio. A veces, te cuesta mucho trabajo hacerte un lugar o conseguir un contacto, y sientes que si lo compartes así como así sería como echar ese trabajo a la basura… No quieres esforzarte en balde. El problema es que, se te ocurre, otras personas pueden sentir lo mismo cuando les pides información o un poco de ayuda. ¡No quieres que ellas piensen que tú estás buscando que el trabajo suyo haya sido en balde! Te importa valorar el esfuerzo de los demás, tú sientes respeto por él. No vienes con la actitud de quien espera un almuerzo gratis, no actúas como si tuvieras el derecho de que todas las puertas se abrieran a tu paso, no esperas un trato donde te favorezcan con privilegios. Simplemente, entiendes que nada en este mundo lo consigue una persona sola, y que todos recibimos ayuda de algún modo. Así que, entonces, ¿cómo pedirla? ¿Cómo recibirla, sin dar lugar a malos entendidos, y cómo cuidarla? Y quizá lo más importante, ¿cómo darla? ¿Cómo puedes tú, a tu vez, ocuparte también de brindar ayuda a los demás? Continúa leyendo para conocer algunas de las estrategias que te pueden orientar en este delicado asunto.
(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).
PREGUNTAR CON HUMILDAD, PERO DIRECTAMENTE

Foto de Renáta-Adrienn en Unsplash
No te manejes con eufemismos o dando a entender tus intenciones: es el camino para la frustración y el resentimiento. Si das a entender lo que pretendes en vez de simplemente decirlo, el otro no estará seguro de lo que quisiste decir, y las más de las veces decidirá simplemente ignorarlo. Tú, por tu parte, interpretarás quizás un rechazo, que te han cerrado una puerta en la cara. Pues no: de lo que se trata es que tengas claro lo que quieres y lo digas, sin por eso resultar brusco o duro. Se trata de trabajar la humildad, herramienta importantísima para quien quiera abrirse paso en este mundo, y que la uses para que la persona a quien le hagas un pedido siempre se sienta cómoda en caso de que tenga que decirte que no. Si la otra persona te responde con la misma sinceridad, habrás ganado información valiosa, incluso en el caso de una posible negativa. El mejor truco para lograr esto es que cada pedido incluya una justificación para su propio rechazo, una puerta que tú dejas entreabierta para que la otra persona se sienta cómoda para decidir, y -lo más importante- que no sienta que tú la estás obligando. Por ejemplo, cuando preguntas «Me encanta cómo este artista trabajó los colores en la publicación que hizo contigo, ¿puedes pasarme su contacto? Me gustaría colaborar con él», es mucho mejor si agregas «…si crees que su estilo sería compatible con el mío», o algo por el estilo. ¡Tus contactos te lo agradecerán!
NUNCA SALTES A TUS CONTACTOS INTERMEDIOS, AUNQUE PUEDAS HACERLO

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Imagina la situación anterior, pero que tú puedes ver las redes sociales del artista en cuestión, en la publicación que ha hecho con tu amigo. Quizá te parezca hacerse demasiado problema seguir los consejos del punto anterior, y pienses en escribir al artista directamente. ¡Al fin y al cabo, está a sólo un botón de distancia! Este es, de hecho, uno de los errores más frecuentes entre los principiantes. No sólo corres el riesgo de ofender a tu amigo (que podría, con razón, sentir que has trabajado a sus espaldas, sin darle la posibilidad de pedirte que por ahora no colabores con la persona en cuestión), sino que, desde la perspectiva del artista que te interesa… Imagínalo: ¿a quién le gusta recibir mensajes de un desconocido? ¡A nadie! Haciendo esto, sólo estarías perdiendo la oportunidad de aprovechar una gran ventaja: que tu nombre llegue acompañado de una recomendación.
CUANDO COMPARTAS, PON CLAROS LOS TÉRMINOS

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Otras veces te ocurrirá a ti. Uno de tus amigos quiere conocer a otro de tus amigos, para realizar una historieta juntos. Y tú te preguntas, naturalmente, «¿Qué pasa si luego se hacen más amigos entre ellos que conmigo, y se olvidan de contactarme para realizar cómics?» Nada más lejos de la realidad. Si utilizas las palabras adecuadas, incluso si forjan una gran amistad entre sí, tendrán presente siempre que se conocieron gracias a ti. Recuerda siempre agradecerle a alguien por tener en cuenta haberte consultado antes de procurar un contacto. Esto es en realidad una herramienta: quizá tomes a la otra persona por sorpresa, quizá no se planteó mucho si debía preguntarte o no: ahora sabe que para ti es lo correcto, y que no se te pasa por alto que estás oficiando de intermediario. Luego, pon cuidado en nunca pasar un contacto directamente, sino intervenir con un mensaje tú mismo. Esto es así: le escribes a tu amigo B con la información de que te pidió su contacto tu amigo A. Aprovecha la ocasión para hablarle bien de A, y para comentarle cómo es que se conocen. Si a tu amigo B le interesa, repite la técnica: no le pases a B el contacto de A, sólo dile que te encargarás de ponerlos en contacto. Es ahora cuando vuelves a establecer comunicación con A, y le das las buenas noticias. ¡B quiere saber de él! Cuando A te agradezca, no olvides mencionar que para ti fue un placer ponerlos en contacto, porque te parece que tienen mucho para aprender el uno del otro. O alguna frase parecida. ¡Lo importante es que quede claro que a ti no te da lo mismo, que lo has hecho porque personalmente opinas que es una buena idea! Dicho de otra manera, que tu papel en esta historia no fue pasivo, sino que activamente has ayudado a que estas dos personas se encontraran. Así, cuando finalmente A escriba a B directamente (porque este es, ahora sí, el paso que viene a continuación) ambos tendrán presente que fue por ti que se dio esta conexión, casi como si hubiera sido idea tuya. ¡Verás cómo te incluyen en el primer proyecto que les surja que tenga espacio para tres!
Espero que, luego de leer estos consejos, comprendas que no tienes nada que temer. Al fin y al cabo, al pedir y compartir contactos y recursos, si lo haces de la manera correcta, estarás haciendo algo muy importante: ¡dar los primeros pasos en la creación de una comunidad!