No vuelvas nunca a quedarte sin ideas con estos tres consejos

¿De nuevo por aquí? Has leído, quizá, otros de nuestros artículos sobre la creatividad, tan importante al momento de pensar guiones originales para tus historietas. Pero, comprendes mejor que nadie, la creatividad es un trabajo que nunca termina, y siempre viene bien contar con más trucos para generar nuevas ideas. Es por eso que has regresado al lugar indicado. Luego de haber leído estos tres consejos, seguramente tengas más de una idea para tu siguiente historia. Ya sea que necesites un puntapié inicial para comenzarla, o una perspectiva fresca para continuarla. ¡Porque las ideas vienen bien a lo largo de todo el proceso creativo! A veces pensamos que una idea es sólo aquello que aparece antes de empezar a trabajar en una historia, esa semilla inicial…  Pero la verdad es que las ideas buenas, originales, sirven también para afianzar el final de una gran historia. ¡Sigue leyendo y estarás mejor preparado para tu batalla con la página en blanco!

(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

ENCADENA UNA SERIE DE IDEAS A PARTIR DE NINGUNA IDEA

https://unsplash.com/es/fotos/mano-encendiendo-una-bombilla-amarilla-brillante-entre-bombillas-azules-sobre-un-fondo-azul-diferente-creatividad-pensamiento-idea-sobresaliente-ilustracion-de-renderizado-3d-R79U5ZP0YCQ

Tu mente es a veces un espacio en blanco, ¿verdad? Nada aparece, no tienes idea de cómo comenzar, no se te presenta ninguna imagen, o ninguna frase, con la cual empezar a contar una historia. Lo primero que tienes que pensar cuando te encuentras en esta situación es, ¿estás seguro? ¿Estás seguro de que, realmente, es tan así? ¿O puede ser que, en realidad, cada tanto alguna pequeña idea viene a tu mente, pero la descartas porque no te gusta? Ten cuidado si descubres que se trata de este último caso, porque alguna de esas pequeñas ideas podría ser la que te salve. ¡Ninguna idea es demasiado pequeña como para que no merezca seguirla, especialmente si estás en la situación de que no se te ocurre ninguna idea! Por el contrario, a veces las mejores ideas son las que surgen de la desesperación. Así y todo, si realmente te ocurre que tienes la mente en blanco, esta puede ser tu primera idea a seguir: una mente en blanco. El vacío, la nada misma. Un tema válido, serio incluso, motor de mucha ficción y mucha filosofía. ¿Qué representa para ti la nada? Y si quieres ser más específico, ¿qué representa para ti el que no se te ocurra nada, qué emoción ves asociada a esa situación? Puede que te parezca una respuesta obvia, pero si les preguntaras a varias personas diferentes (y yo lo he hecho) esta misma pregunta, te sorprenderías de cómo varían las respuestas (como me sorprendí yo). Y es que alguno dirá «frustración», otro «angustia», un tercero responderá «desolación», o «enojo»… Partir de una emoción significativa para ti es lo que te permitirá comenzar a perseguir una historia. ¿Qué pasaría si alguien sintiera lo mismo que tú, pero con el doble de intensidad? ¿Y diez veces más? ¿Qué pasaría en el caso contrario, si fuera algo muy tenue? ¿Y si alguien sintiera la emoción opuesta? ¿Que pensarías de alguien a quien le gustara quedarse sin ideas, frente a una página en blanco? Puedes imaginar también más de un personaje: uno que lo vive de una manera, otro de otra, un tercero que nunca se lo planteó. Y puedes buscar un conflicto entre ellos, a partir del cual hacer germinar tu historia. Recuerda, no hay ideas malas. ¡Especialmente cuando no se te ocurre ninguna!

VUELVE A UTILIZAR ALGUNAS DE TUS ANTIGUAS IDEAS, SIN MIEDO

https://unsplash.com/es/fotos/una-fila-de-bombillas-con-la-cabeza-de-un-hombre-en-el-medio-bPPGBNqAorg

¡Intenta plagiarte a ti mismo! No es tan fácil como lo parece, lo comprobarás enseguida. Comienza por repetir alguna idea que ya hayas utilizado antes. Puede ser en esta misma historia, o en alguna historia anterior. Incluso puede ser alguna idea en la que habías pensado, pero que nunca terminaste de utilizar satisfactoriamente. Empieza a escribir y a desarrollar la idea tal como la tenías imaginada: la sucesión de las viñetas, una después de otra; piensa que todo será igual. Te sorprenderá la rapidez con la que se te ocurre una forma de cambiar o mejorar algo. ¡No es tan fácil quedarse cómodo con las ideas viejas! Tu mente ha evolucionado desde que las tuviste. Tus gustos han cambiado. Y cuando te hayas encontrado contigo mismo y comprendas qué es lo que quieres ahora, que no es tan parecido a lo que querías antes (cuando eras la persona que escribió aquella historia)… tómate un momento para detenerte. Y prepárate para realizar un cambio más radical. Es hora de que cambies la idea de base. Quizá en tu idea original hablabas de cowboys, y esta vez te convendría reemplazarlos por astronautas. (Esto que acabo de decir, que parece un capricho, una exageración o una tontería, es en realidad prácticamente un cliché. Creo que no existen, casi, historias en el espacio que no estén adaptadas de alguna forma u otra de antiguas historias de cowboys, en la frontera.) De todos modos, quédate tranquilo, no hará falta que llegues tan lejos en tu caso. Quizás simplemente se trata de que cambies el género de alguno de tus personajes (¿seguro que necesitas que tu protagonista, su mejor amigo, y el villano, sean todos varones?). A veces es algo tan pequeño como situar la historia en otra ciudad. Lo cierto es que, armado de este cambio en la base de la historia, y de tus nuevas sensibilidades artísticas, pronto estarás trabajando en una historia nueva, mucho antes de lo que lo piensas. ¡Pronto no recordarás cómo esta historia surgió a partir de una anterior!

MINIMALIZA Y MAXIMALIZA

https://unsplash.com/es/fotos/a-light-bulb-surrounded-by-many-black-ones-JOMmTMTC4uw

Hay dos ejercicios básicos que te pueden servir cuando estás atascado. Uno, cuando ya tienes muchos personajes, muchas vueltas de tu historia, muchas ideas que quieres utilizar, y has perdido un poco el camino… En ese caso te conviene minimizar. Deja de lado lo que vienes escribiendo, y comienza una nueva historia, que tenga sólo los elementos más esenciales con los que estabas trabajando: un personaje, un lugar, un problema. En todo caso uno, dos personajes secundarios, y nada más. No hace falta que escribas la historia completa, solamente desarrolla algunas páginas, algunas viñetas. ¡Piensa de qué forma te sentirías cómodo si estuvieras contando una historia así! El otro ejercicio sigue el camino opuesto, y es ideal para cuando estás comenzando a contar una historia desde lo básico, pero no has encontrado aún todavía qué es lo que quieres decir. En este caso, lo mejor es que elijas, primero que todo, un lugar, un escenario (quizá uno, dos personajes, pero no hacen falta). Límitate a hacer descripciones, no solo desde el texto, sino también desde el dibujo. Realiza un guión que contenga una larga secuencia de viñetas encadenadas, donde simplemente se están mostrando, cada vez con más detalle, edificios, árboles, plantas, la ropa de los personajes, la forma en la que la gente de ese lugar habla, el color que toma el cielo una vez que cae la noche. Antes de lo que imaginas, verás cómo el explorar el mundo que estás planteando te hace aparecer varias ideas. Especialmente cuando releas tu guion al otro día. Funcionará de punto de partida para muchas historias que podrías contar.

Puede ser que no te guste nada de lo que hayas hecho a partir de estos ejercicios. Pero, oye, los problemas de autoestima ve a hablarlos con tu psicólogo. ¡Aquí lo importante era que no dejaras tu página en blanco!, ya sea que te parezca bueno aquello con lo que la has llenado, o no. ¡Mientras escribas guiones de historieta, serás un historietista! Y no te preocupes, que es a partir de la cantidad que se llega a la calidad. ¡Practica!

Deja un comentario