Las decisiones que todo protagonista debe tomar

Hay algo que te hace sentir que tu próxima historia no está completa. Tienes un gran personaje, estás conforme con lo que cuenta la trama… y sin embargo, estás seguro de que falta algo. La mayoría de las veces, sin embargo, se trata de algo que se puede remediar. Una dificultad muy común entre los guionistas de historieta y otros tipos de escritores. Y es que tu protagonista, por mucho que tú lo establezcas como el personaje de la historia más importante de todos, no será realmente un protagonista hasta que haya tomado una serie de decisiones. ¡Sigue leyendo para enterarte de cuáles son, y descubrir si realmente tu protagonista está listo para cumplir con todas ellas!

(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

DEFINIR QUIÉN SOY

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Algunos protagonistas lo tendrán muy claro. Tan claro que es algo que fue dejado por los autores para algún hecho del pasado, años antes de que comenzara la historia. A otros, en cambio, se les va la vida en ello, y lo último que hacen en la historia es descubrir quiénes son. Sea cual sea tu caso (probablemente un punto intermedio entre esos extremos), debes preguntarte quién es tu protagonista, y debes hacer que él en algún momento lo decida por sí mismo. Y lo más importante: cómo le mostrarás esto al lector.

(Nada en tu historia tiene valor si no encuentras la forma de compartirlo con el lector).

Ocúpate de que tu personaje tenga alternativas respecto de cómo ser. No se trata de una decisión si no hay opciones entre las que decidir. Asegúrate de poner a tu personaje frente a un desafío ante el cual otra persona reaccionaría de otra manera. Verás como el momento en que el personaje decida quién es se transformará en un antes y un después en la historia, tiñendo de otro color todo lo que vino antes y dando un nuevo marco a los hechos que vendrán después.

¿QUÉ ES LO QUE QUIERO?

Lo dice todo curso inicial sobre escritura de guion: si tienes un protagonista, tienes alguien que quiere algo. A veces lo que quiere no es obvio (a veces ni siquiera es obvio para él), pero el protagonista desea. Y el momento en el que el protagonista toma la decisión de acercarse a lo que él quiere es, con toda probabilidad, el momento más importante de toda tu historia.

Para el lector es de suma importancia contar con estas coordenadas, para así saber qué historia está leyendo. El lector se pregunta varias cosas que estas decisiones van respondiendo: ¿Quién es el personaje? ¿Qué quiere? ¿Cómo piensa conseguir esto que él quiere? Las respuestas nos dirán qué clase de historia estamos leyendo, y si nos gusta o no. (Un truco: para que le guste la historia, el lector no necesita estar de acuerdo con las decisiones: sí con sus consecuencias).

¿Y AHORA QUÉ HAGO?

Foto de Michele Bergami en Unsplash

Por supuesto, ningún protagonista tiene la vida fácil. Obtener lo que uno quiere dentro de una historia, como en la vida, no es lo mismo que salir al mercado y comprar esas uvas que uno estaba necesitando. La personalidad del protagonista, el tono de la historia, el interés del lector, aparecen cuando lo vemos lidiar con obstáculos que no tenía previsto enfrentar. Imagínate que tú vas a comprar las uvas y te enteras de que ya no quedan más en el mundo. Hubo una gran catástrofe ambiental, y ya está. No se venden uvas en ningún lado, no hay nuevas. ¿Qué es lo que harías en ese momento? Ah, ¿verdad que se te ocurren variadas opciones interesantes? Bueno, de eso se trata contar historias: muéstranos que decide hacer el protagonista cuando sus planes fracasan o requieren de cambios.

¿CÓMO TERMINO CON TODO?

Por último, hay un momento que todo protagonista deberá enfrentar, y este momento es el final de la historia. A veces el protagonista puede decidir mucho menos de lo que le gustaría, respecto de cómo es el mundo que lo rodea.  Sin embargo, por lo menos siempre tendrá frente a él la decisión de hacer algo o quedarse sin hacer nada. Los finales de las historias siempre son inevitables, son tan certeros como las pocas páginas que sostiene nuestra mano derecha cuando nos acercamos al final de la revista… todo protagonista de historieta tiene las páginas contadas. En las últimas páginas deberá decidir qué hacer frente una situación que quizá no lo involucra del todo. Quizá no sea lo que esperaba, ni lo que quería… Pero, por cómo están dadas las cosas, no hacer nada también sería una decisión. Es inevitable, y esta última decisión es quizá la más importante porque les dirá a los lectores no solo lo que el protagonista decidió hacer, finalmente, con el problema que tenía; sino qué opinas tú acerca de nuestras decisiones y sus consecuencias. En el final está el significado de una historia. Así que ten mucho cuidado con lo que quieres decir con él.

Foto de Muyuan Ma en Unsplash

Y POR ÚLTIMO, UNA DECISIÓN QUE TÚ DEBES TOMAR

Nunca dejes de reflexionar sobre qué es lo que hace que un protagonista sea un protagonista. Por muy interesante que te parezca el personaje que has inventado, sólo será realmente el protagonista de la historia si cumple con una condición: el personaje protagonista debe ser la persona más afectada por el problema de la historia. Debe ser la persona ideal para verse interpelada por ese problema. La persona que luchará contra él, la persona que nos mostrará por qué ese problema es un problema. Es importante, entonces, que tú decidas y tengas muy claro cuál es el problema de tu historia y por qué este personaje es el ideal para enfrentarlo. Y sólo entonces dejar que este problema se desarrolle. ¿De qué se trata tu historia? ¿De qué estás hablando? ¿Por qué quieres que este personaje sea quien resuelva estos problemas?

Más de una vez, si te preguntas esto honestamente, descubrirás que en realidad te conviene que el protagonista de la historia sea otro. Más de un personaje secundario que amamos, en muchas de las historias que nos rodean, surgió en verdad como una primera idea para un protagonista. Que luego fue dejada de lado, cuando el autor entendió que no estaba tan afectado por el problema como uno de los personajes secundarios. Esa es la razón por la cual el jorobado es el protagonista de la historia que transcurre en Nôtre Dame, no la gitana ni el caballero. Porque de todas las personas que sufren odio en ese ambiente tan opresivo, el Jorobado es la única que además debe lidiar con el odio que aprendió a sentir hacia sí mismo.

Espero que, luego de haber leído esto, tanto tú como tu protagonista tomen mejores decisiones. Te deseo suerte y ¡buena escritura!

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