¿Cuánto puedes hacer caber en una viñeta?

Otra vez vuelves a tener el mismo problema: tras intentarlo varias veces, descubres que la viñeta que habías imaginado es imposible de dibujar. Tu imaginación, siempre tan vívida, te acaba de jugar otra mala pasada. Porque en el ojo de tu mente, ves tu historia en movimiento: la misma se te aparece con los cinco sentidos, y en tres dimensiones; puedes oír, saborear, oler lo que ocurre a cada paso de tu historia. Y así, claro, a veces se vuelven posibles estos problemas… La acción que habías pensado como material para una viñeta, inevitablemente va a requerir dos. ¡Es que no estás trabajando con viñetas animadas! Te estás dedicando a un tipo de historieta más bien tradicional, y por lo tanto, cada una de tus viñetas tiene que ser estática y de dos dimensiones… En este caso, ahora lo entiendes, por supuesto que no puedes dibujar a una misma persona bebiendo una lata de cerveza mientras sube una escalera y luego eructando, o diciendo una serie de palabras hirientes y luego dando un portazo. O mejor dicho, puedes dibujarlo, pero no en una única viñeta. Frustrado, reflexionas sobre el asunto: a veces te sucede lo contrario, es decir, terminas de realizar los lápices de una página, y cuando la observas, al releer, entiendes que en realidad lo que contaste en dos o tres viñetas lo podrías haber dicho con una sola… ¿Cómo hacer para salir de este terreno narrativo tan ambiguo? ¿Es que existe acaso una forma correcta de averiguar, de predecir cuánto se puede contar con una sola viñeta? Bueno, sí y no. Sigue leyendo para conocer más detalles y, si pones empeño, aprender algunas técnicas para que estas dudas respecto de tu narrativa no te vuelvan a asaltar nunca más.

(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

EL TIEMPO NO PASA CUANDO ESTÁS HABLANDO

Foto de saeed karimi en Unsplash

En una historieta, siempre hay tiempo para colocar un globo de diálogo y extender su parlamento todo lo que sea necesario. No importa si la viñeta donde lo estamos colocando representa varios minutos o un segundo: es la magia del lenguaje de la historieta. Tu lector lo aceptará. Puede ser que la viñeta inmediatamente anterior haya mostrado que quedaban dos segundos para que detone una bomba. Ahora, en la viñeta actual, muestras claramente que queda un segundo solo. Y has puesto de pie, delante de la bomba, al experto desarmador de bombas. Está utilizando sus herramientas sobre la misma, para desactivarla. Lo haces hablar… Y se explaya en una parrafada larguísima, una serie de dos o tres globos que se derraman por una buena parte de la extensión total de la viñeta, encadenados. Te preocupa que pueda resultar irreal, inverosímil, que una persona diga tantas cosas en el último segundo en el que estuvo por explotar una bomba (incluso si la desactivará después). ¡Pero no! La viñeta se lee correctamente, la percepción lectora es que el hombre simplemente está diciendo todo eso mientras desarma la bomba, justo antes de terminar, y mientras tanto, el tiempo simplemente… se suspende. Cualquiera que lo pensara se daría cuenta de que es imposible decir todo eso en un solo segundo, pero así y todo quienes leen la viñeta lo aceptan directamente, para ellos es parte del lenguaje de la historieta. No se trata de un engaño. Se trata simplemente de la manera en la que las cosas funcionan. El texto transcurre en su propia ventana temporal, enlazado a la de la imagen, que representa un lapso propio. ¡No temas hacer uso de esta herramienta cuando la necesites! 

NO DESAPROVECHES EL PASO DEL TIEMPO DENTRO DE UNA MISMA VIÑETA

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En la historieta, el tiempo equivale al espacio. O mejor dicho, las imágenes son leídas de la misma forma en que es leído el texto. Los ojos del lector pasan por la imagen que dibujaste, y por los textos que escribiste, leyéndolos uno después del otro (y de izquierda a derecha si estás en Occidente, o en el sentido contrario si estás en Oriente). Por lo tanto, lo que sea que pongas al final de tu cuadro en el sentido espacial, también será el final en el sentido temporal. Dicho de otro modo, todo cuadro tiene un principio y un final, determinado por el sentido de lectura de la cultura que lo esté observando. (¿Sabes que han analizado pinturas antiquísimas, medievales, tanto de Europa como de Asia, y descubierto que cuando los artistas europeos querían que un elemento sea de los últimos en ser visto lo ponían a la derecha de la composición, mientras que los asiáticos reservaban ese lugar para aquello que querían que se viera primero?)  Una de las formas más obvias de aprovechar esto (obvia, sí, pero que quizá no se te había ocurrido) es dibujar varias veces al mismo personaje dentro de un largo gran espacio, mostrando diferentes momentos en los cuales realizó su recorrido. Lo importante es que siempre te acuerdes de representar el espacio de izquierda a derecha según los movimientos que realizó tu personaje. Así, dándote suficiente espacio, puedes contradecir lo que yo mismo dije unos párrafos más arriba: es posible que en la misma viñeta dibujes al mismo personaje subiendo la escalera bebiendo un trago y luego eructando. Sólo debes ocuparte de hacer una viñeta lo suficientemente grande como para poder dibujar al personaje varias veces dentro de ella. Y lo que es válido para personajes, también lo es para objetos: nada te impide, por ejemplo, dibujar el tronco de un árbol y luego representar toda la extensión de la más importante de sus ramas. Haciendo que, quizá, el tronco esté en otoño, y para cuando lleguemos al final de la rama (porque lo que estamos haciendo ahí, aunque no lo creas, es leer una rama) sea de pronto primavera. El paso del tiempo no siempre requiere movimiento. Lo que debes tener en cuenta es que lo que se está moviendo es la lectura, la lectura de tus lectores sobre tu hoja. ¡Juega con eso! 

APÓYATE EN EL TEXTO

Foto de Héctor J. Rivas en Unsplash

No por nada a veces se llama, a los globos cuadrados de narración, textos de apoyo. Muchas veces puedes contar en ellos lo que no estás mostrando en la viñeta. Últimamente están desprestigiados. ¡Úsalos con cuidado, sí, pero no los desaproveches! En un texto de apoyo puedes agregar información sobre lo sucedido antes o después de la viñeta, incluso lo que sucede durante. Nuestra ya clásica escena del hombre eructando podría ir así: dibujas al hombre bebiendo mientras sube la escalera, y en el texto de apoyo escribes algo como lo siguiente: «Cuando Joe llegara a la cima de la escalera, realizaría el eructo más sonoro desde que tuviera memoria». ¡No tienes que mostrarlo obligatoriamente! 

Ahora estás un paso más cerca (o mejor dicho, tres pasos más cerca) de manejarte con las viñetas según tu antojo: transformar cuatro en tres, o tres en dos, o dos en cinco. ¡Disfruta tu nueva vida como mago de las viñetas! 

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