Tres secretos para conseguir que otras personas dibujen tus historietas por ti

Por lo general acostumbras ser tú mismo quien dibujas tus propias historietas. Incluso has jugado, a veces, con la idea de dibujar guiones escritos por otra persona. ¿Pero qué pasaría, te preguntas últimamente, si fuera otra persona la que dibujara tu historieta por ti? No más lidiar con hojas, gramajes, lápices, tintas, tableros, puestas en página, bocetados y (guardas un lugar especial de odio en tu corazón para este concepto) estudios de perspectiva. Si alguna vez te has preguntado qué pasaría si no dibujaras tu próxima historia, y en cambio te limitaras solamente al rol de escritor, o mejor dicho, guionista, sigue leyendo para conocer algunas de las respuestas. Recuérdalo: se trata de pensar una idea, desarrollarla para que se vuelva una historia, luego escribir paso por paso lo que debe dibujarse en cada viñeta, por último incluir los textos: cada uno de los diálogos que pronuncie cada personaje, cada una de las cajas en las que el narrador se dirija al lector… Y entonces, tener la disciplina necesaria para detenerse, aguantarse las ganas de seguir adelante, y NO dibujar la historieta a continuación. ¿Crees estar preparado para semejante desafío?

(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

ESCRIBE PARA LAS FORTALEZAS DE OTRO DIBUJANTE

Foto de Martin May en Unsplash

Acércate a un dibujante que tenga ganas de realizar una historieta nueva, pero no de pensarla en su totalidad. Pregúntale, ¿qué historia tiene ganas de contar? ¿Hay alguna historia que le interese, que lo haya inspirado quizá? ¿Qué historietas ha leído que le hayan gustado? Utiliza todas las respuestas (¡no olvides tomar notas de la conversación!) para pensar de qué se tratará tu próxima historia. Pero hagas lo que hagas, ¡no escribas el guión completo antes de mostrárselo al dibujante! Acércale antes un primer borrador, un resumen de cómo piensas la historia. Presta mucha atención a cómo reacciona y a lo que piensa sobre la misma. ¡No temas reescribir!

NO UTILICES TUS PROPIOS DIBUJOS PARA REPRESENTAR LA HISTORIA

Foto de Kris Tian en Unsplash

Pocas cosas hay que le quiten a alguien las ganas de dibujar tanto como ver algo ya dibujado. ¡Cada artista quiere dejar su marca en el mundo! ¿Qué motivación tendrá tu dibujante, para realizar una página de nuevo, si ve que de algún modo tú ya la has hecho de antes? Por más que veas las imágenes con mucha claridad en tu mente, debes abstenerte de presentar al dibujante los bocetos de cómo tú lo llevarías a cabo. ¡Es además un acto de soberbia! ¿Por qué crees que tú mismo sabrías cuál es la mejor manera de representar la historia que juntos han escrito? (Y si no crees que la han escrito juntos, vuelve a revisar el punto anterior). Debes dejar volar la imaginación de la otra persona, darle alas a su creatividad. Al fin y al cabo, si tanto te interesara dibujar la historia, lo estarías haciendo tú, ¿verdad?

SÉ BREVE, MUY BREVE, SIN EXPLAYARTE EN REDUNDANCIAS, EVITA REMARCAR LO YA DICHO, PORQUE ES OBVIO, Y APROVECHA LA FUERZA DE LO SINTÉTICO; ES DECIR, TODO LO OPUESTO A LO QUE HACE ESTE SUBTÍTULO

Ya lo dijo el señor William Shakespeare: la brevedad es el alma del ingenio. O, en la versión mejorada que realizaron Los Simpson: «La brevedad es… ingenio.» Lo cierto es que en este caso no se trata solamente de un consejo de estética o estilo. Sino de producción, pura y dura. Cuanto más larga sea tu historia, más difícil es que algún día alguien alcance el punto de haber terminado de dibujarla. ¡Pero si la misma lógica te lo dice! Una historieta de más páginas requiere más trabajo, y más trabajo requiere más tiempo. Y cuanto más tiempo lleva un proceso, más riesgo tiene de caer presa de la más peligrosa de las tiranías: la tiranía de las interrupciones. ¡Una historieta larga es una historieta que puede quedar inconclusa! Del mismo modo, aumentas las posibilidades de que rechacen tu propuesta para la historia si esta es demasiado larga. ¡Una historieta más larga representa un compromiso mayor! Y hay solo una cosa peor que el rechazo de alguien a quien le interesaba tu historia, pero entiende que no podrá realizarla. Y esto es una persona que NO rechaza tu historia porque no se da cuenta de que no va a poder realizarla; esto es normal, porque es algo que se aprende sólo después de muchos años de experiencia. (Y a veces, ni siquiera en esos casos, porque el deseo de realizar la historieta es genuino y puede ser que éste lleve a subestimar el desafío que la misma representa). Estarás entonces en un pequeño infierno, siempre a la espera de que se complete el dibujo de una historieta que nunca se llega a terminar… No: haz de procurar, siempre, que tus historietas imaginadas sean lo más sucintas posibles, y sus guiones adecuadamente breves. ¡Cada viñeta que consigas reducir, del borrador de tu guión a su versión final, será un paso que estarás más cerca de tener una historieta dibujada por otra persona, completa!

Foto de Orlie K. en Unsplash

Si tienes en cuenta los consejos enumerados anteriormente, llevarás bastante ventaja a otros guionistas que estén recién empezando, y tus guiones serán mejores que los de la mayoría. Quizá no en cuanto a calidad o ingenio (si te interesa conseguir algo de ello, acércate a leer algún otro de nuestros muchos textos), pero sí en lo que hoy te importa: de los muchos textos para dibujar que pueda estar recibiendo el dibujante con quien pensabas formar una dupla, los tuyos serán de los mejor ubicados en cuanto al conocimiento de la labor de hacer historietas de a dos. ¡Resaltarán entre todos los otros! Sólo no olvides, siempre, seguir practicando tus habilidades de dibujo. Porque, para empezar, puede ser que termines cambiando de idea y decidiendo dibujar por tí mismo alguna de tus historias… Pero, sobre todo, porque saber dibujar será la gran ventaja que tendrás frente a otros posibles guionistas. Lo más importante, lo más valioso que puedes tener de tu lado como guionista es un conocimiento de primera mano de la labor que implica la realización de una historieta. ¡Amígate con el tablero! Buena escritura para ti, ¡y buen dibujo también!

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