Los tres estados de la materia (si es la materia gris de un escritor de cómics)

«Escribir», dice la gente, y todos pensamos que es una misma cosa. ¿Pero pensarías eso tú mismo acerca de dibujar? No necesariamente, ¿verdad?, porque tú tienes en claro que «dibujar» implica bocetar, hacer pruebas de personajes y escenarios, realizar una puesta en página, entintar, y a veces hasta colorear, o realizar un lettering… Bueno, de la misma manera, cuando decimos que una persona está escribiendo, no siempre está escribiendo. ¡A veces las historias se trabajan más tiempo adentro de la cabeza que en el teclado de la computadora! Al fin y al cabo, decimos que escribe la persona que está tecleando furiosamente frente al ordenador, pero usamos la misma expresión para referirnos al que estando al volante se enfrenta a un embotellamiento del tráfico y se resigna a utilizar ese tiempo en decidir si el hermano del protagonista descubrirá el pacto que éste hizo con el villano antes de llegada la víspera del Día de los Muertos, o no. ¡Eso también es escribir! Aunque no haya ninguna palabra apareciendo sobre papel o pantalla. Sigue leyendo y entérate de tres fases en las que todo escritor de historietas puede encontrarse (y aquí los llamamos «guionistas»), a veces en simultáneo respecto de diferentes proyectos, y otras veces sin saberlo ni tenerlo del todo claro. ¡A veces, el escritor piensa que no está escribiendo! Estos son los problemas a los que nos enfrentamos cuando mantenemos cerradas nuestras definiciones. ¡Abre tu mente! Prepárate para conocer todo lo que puede ser escribir.

(Por Joseph Jacobs, mi alter ego que escribe en castellano neutro para una web de enseñanza de historieta. Estoy trayendo sus mejores textos a mi blog).

¡ANOTAR! DESARROLLAR IDEAS

Foto de Aaron Burden en Unsplash

Cuando no tengas ganas o tiempo para escribir, cuando no cuentes con la suficiente energía, usa el tiempo que puedas en tomar notas para futuras historias. Asegúrate de tenerlas en un mismo lugar, y de tenerlas a mano. ¡Ya verás cómo te serán muy útiles! Tomar apuntes es, quizá, la más importante de las tareas «olvidadas» del guionista, aquellas que todos olvidan tomar en serio. ¡Si a muchos no les parece que sea escribir! Y sin embargo, es esencial para poder tener nuevas ideas: porque las ideas suelen ocupar espacio, y si vas de aquí para allá guardándolas en tu cabeza, pronto no tendrás espacio para que surjan unas nuevas. Descargar tus ideas, a la pantalla o al papel, es la mejor manera de asegurarte de vaciar tu mente para poder pensar aún más ideas. No temas tampoco, una vez que estés frente a las palabras que representan tu idea, desarrollarla: debes seguir a la inspiración allí donde se te presente (al menos mientras estés adentro de esta fase). De lo que se trata es que dejes tus propias ideas en claro. Exprésalas como si no las escribieras para ti mismo: sé objetivo y meticuloso, como si dejaras instrucciones para que tus herederos llevaran a cabo tu historia después de tu muerte. Al fin y al cabo, entre el día en que anotas tu idea y el día en el que finalmente te sientas a realizarla puede pasar mucho tiempo, y una nota mal hecha puede ser la diferencia entre llegar a concretar tu obra maestra y confundirte con lo que quisiste decir y no entender nada. ¡No dejes que tus ideas caigan presa del olvido! Anota, anota, anota.

¡ESCRIBIR! REALIZAR LA PRIMERA VERSIÓN DE LOS GUIONES

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Esto es casi lo mismo que se imagina la gente que es escribir, porque todos tenemos la imagen de un hombre que se sienta frente a una máquina de escribir y comienza a mecanografiar, como si todo lo que quisiera decir ya estuviera de antemano adentro de su mente. Y la verdad que no es así, para nada, pero por ahí va la cosa. Desglosar la idea, expresar la sinopsis, realizar una lista de escenas, componer los personajes, dividir las escenas en páginas, descomponer las acciones en viñetas, consignar los diálogos, este es a grandes rasgos el proceso de escritura de todo guionista. De lo que se trata es de, bueno, poner manos a la obra, dejar de lado las excusas y llegar, por mucho que cueste, a la primera versión completa de un guión. A veces la llamamos «borrador». Mientras lo estamos creando, nos parece un Santo Grial: una vez realizado, le quitamos importancia, porque sabemos que en verdad se trata de la peor versión que haremos de todas las versiones de este guión. (Por esto es importante, puestos a hablar del tema, tomarse un sano lapso de recuperación -¡y celebración!- entre esta fase y la siguiente). Esta sería la fase más placentera de la realización de un guión de historieta, si no fuera por todas las veces en que nos asalta la duda reiterada de si realmente llegaremos a terminar el borrador algún día. Los desafíos que se nos presentan son múltiples, pero también las oportunidades de enriquecer nuestro aprendizaje y sumar nuevas herramientas a nuestra caja. Cuando estamos en la fase de escritura, poco nos importan las otras cosas que nos suceden en la vida, y solemos utilizar buena parte del tiempo que no estamos frente al escritorio pensando en qué escribiremos cuando llegue el momento de sentarnos frente a él.

¡CORREGIR! ENCONTRAR LO QUE REALMENTE SE QUISO DECIR

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La etapa de la corrección suele ser una de las más temidas. La verdad, tiene mala fama: asociamos la corrección a la censura, a la evaluación, a las notas dadas por un profesor en un colegio. ¿Qué tal si, puesto a evaluar mi propia historia, me termino desaprobando? Pues no es así, amigo mío, no es por allí por donde va la cosa. De lo que se trata es de leer, y de releer, lo que uno mismo escribió tiempo antes; de identificar aquellos errores que en el fragor de la escritura pasamos por alto, y de animarse a poner bien en claro qué demonios era lo que uno quería transmitir con todo esto. ¿Para qué escribimos lo que escribimos? La corrección es el acto de amor final hacia nuestro texto que nos habilita a darle un lugar en el mundo. Sólo ten en cuenta darle un final al proceso cuando hayas llegado a un punto razonable: no existe ni existirá jamás un texto perfecto. La fruta madura que no se recoge del árbol, acaba por pudrirse.

Esperamos que estas reflexiones te permitan replantearte lo que significa escribir. Especialmente en lo relacionado al guión de historietas. ¡Quizá eras un guionista hace mucho tiempo, pero hasta hoy no lo sabías!

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